Una alberca en Tulum debe mantener cloro libre entre 1 y 3 ppm, pH entre 7.2 y 7.6, alcalinidad entre 80 y 120 ppm y dureza de calcio entre 200 y 400 ppm. El orden de ajuste importa: primero alcalinidad, después pH, y solo al final cloro.
| Parámetro | Rango correcto | Qué pasa fuera de rango |
|---|---|---|
| Cloro libre | 1 – 3 ppm | Bajo: alga en 48 h. Alto: irritación y corrosión |
| pH | 7.2 – 7.6 | Alto: el cloro no desinfecta. Bajo: ataca acabado y metal |
| Alcalinidad total | 80 – 120 ppm | Baja: el pH rebota sin control. Alta: pH no baja y precipita cal |
| Dureza de calcio | 200 – 400 ppm | Alta: sarro. Baja: el agua ataca el acabado |
| Ácido cianúrico | 30 – 50 ppm | Bajo: el sol consume el cloro. Alto: bloquea el cloro |
| Fosfato | Menos de 200 ppb | Alto: alga que vuelve pese al cloro |
Mucha gente ajusta el pH y ve que al día siguiente volvió a subir. No es que el producto no sirva: es que la alcalinidad está fuera de rango. La alcalinidad es lo que amortigua el pH. Si está baja, el pH rebota; si está alta, el pH no baja por más ácido que eches. Por eso el orden correcto es: 1) alcalinidad, 2) pH, 3) dureza de calcio, 4) cloro.
La península de Yucatán es roca caliza, y el agua que se extrae del manto viene cargada de carbonato de calcio. Eso significa que una alberca en Tulum arranca de fábrica con dureza y alcalinidad altas, mientras que un manual escrito para el centro del país asume valores medios. En la práctica, aquí el trabajo constante es bajar, no subir: bajar alcalinidad, controlar la saturación y evitar que la cal precipite.
El ácido cianúrico protege al cloro de la radiación solar. Sin él, en Tulum se pierde la mitad del cloro libre en una tarde. Pero pasado de 50 ppm ocurre lo contrario: bloquea al cloro y lo deja inactivo aunque el medidor marque que hay. Como el cianúrico no se degrada y se acumula con cada tableta de tricloro, muchas albercas de Tulum terminan con 100 ppm o más y con agua que no se desinfecta pese a “tener cloro”. La única forma de bajarlo es diluir con agua nueva.
El cloro libre es el que desinfecta. El combinado es cloro ya gastado unido a materia orgánica: son las cloraminas, y son las responsables del olor fuerte a piscina y de los ojos rojos. El total es la suma. Si el olor es fuerte, el problema no es exceso de cloro sino falta de cloro libre, y la solución es un choque, no reducir la dosis.
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Cloro libre entre 1 y 3 ppm, con pH entre 7.2 y 7.6. En Tulum conviene sostener la parte alta del rango por la radiación solar y la temperatura del agua, que degradan el cloro mucho más rápido que en climas templados.
Casi siempre por alcalinidad alta o por agua de llenado muy dura, que es lo normal con pozo en Tulum. La alcalinidad amortigua el pH: si está por encima de 120 ppm, el pH tiende a subir y no se deja bajar. Se corrige ajustando primero la alcalinidad, no echando más ácido.
El olor fuerte a piscina no es cloro: son cloraminas, cloro ya gastado combinado con materia orgánica. Indica que falta cloro libre, no que sobra. Se resuelve con una cloración de choque que rompe esas cloraminas.
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